El
6 de octubre de 2003 hubo una manifestación en contra de la
políticas del gobierno liberal de Gordon Campbell en el centro
de la ciudad de Vancouver. Bajo el cielo gris y lluvioso de otoño,
poca gente fue, sin embargo lo que estaba en juego era de mayor importancia
para este evento. Entre otras cosas, la privatización del sistema
hidroeléctrico que es un asunto fundamental en la provincia
y para todo Canadá.
La
provincia de Alberta (2000) y la de Ontario (2002) ya han desreglamentado
su sector de energía con resultado de un aumento de más
de 500% (Alberta) y 33% (Ontario). La provincia de Quebec, desde la
creación del Estanco de Energía, trata por todos los
medios “valorizar el fuerte potencial hidroeléctrico
de su territorio” para que los estadounidenses puedan usar este
servicio esencial a bajo precio made in Quebec, apartándose
de su mandato inicial –abastecer la electricidad a los quebeques
a bajo costo. Colombia-Británica sigue esta tendencia con la
llegada de los liberales de Gordon Campbell.
B.C.
Hydro cuya propiedad es del pueblo de la provincia de Colombia-Británica,
posee actualmente los precios de electricidad en tercer lugar más
bajos en América del norte. Representa unas ganancias de 850
mil millones anuales para el gobierno, los cuales alimentan los servicios
de salud y de educación. El Ministro de Energía y de
Minas Richard Neufeld anunció recientemente un aumento de los
precios para el año 2004.
Así
pues, sin consultación pública y con la reprobación
de más de 90 municipios, el gobierno está orquestando
la privatización de los sectores públicos claves. La
ley 10 y la 39 transfieren un tercio de las operaciones y de los trabajadores
a la empresa privada Accenture, cuya dirección y oficina principal
está en las Bermudas. Negociado en secreto, los términos
del acuerdo actual entre B.C. Hydro y Accenture privatizan el servicio
a clientela, la red de servicios informáticos, los recursos
humanos, los sistemas financieros, los servicios de compra y gastos
así que los servicios a la propiedad.
Accenture
arrastra consigo un pasado lleno de controversias. Antes el año
de 2000, Accenture era conocida como Andersen Consulting, una rama
de de Arthur Andersen, una firma implicada en el “escándalo
Enron”. Inicialmente basada en Chicago, la empresa ha cambiado
de nombre para luego relocalizarse en las Bermudas –paraíso
fiscal- y así volver imposible cualquier sanciones procediendo
de sentencias en los tribunales de EE.UU. u otros países. Esta
misma empresa ha sido criticada por los gastos no correspondidos con
los servicos ofrecidos. Por ejemplo, tuvieron en Ontario el contrato
para privatizar el sistema social. Después de un pobre resultado,
el Verificador General de Ontario señalaba que los costos del
trabajo habían sido 6 veces más elevados que si hubieran
sido operados por el sector público.
Por
su parte, el gobierno de Colombia Británica tuvo importantes
presiones por parte de la Federal Energy Regulatory Commission (FERC),
una rama americana que promueve la desregularización en los
EE.UU. y en Canadá, con finalidad de libre intercambio en los
servicios energéticos. El gobierno provincial procede con complicidad
al desmantelamiento de B.C. Hydro en tres sectores –generación,
distribución y transmisión- una condición necesaria
según el FERC para la exportación de electricidad hacia
los EE.UU.
El
gobierno Campbell planifica para el otoño de 2004 que la transmisión
de electricidad sea hecha por el RTO West (Regional Transmission Organization),
una organización manejada por las empresas americanas. Así
pues, un mayor control de los EE.UU. es previsible con la transmisión
de electricidad asumida por la RTO West: la organización decidirá
cómo desea invertir en las infraestructuras eléctricas,
quién tendra acceso y cuánto deberán pagar.
Además,
se puede temer en el futuro que el medio ambiente sea víctima
de la prohibición de proyectos en desarrollo por parte de la
BC Hydro en beneficio de compañías privadas. Éstas
podrán preferir una energía como el carbón –más
barata que la hidroelectricidad- teniendo como consecuencias niveles
altos de contaminación y calentamiento global.
El
traslado de control de la BC Hydro a Accenture ya cuesta más
de 60 mil millones de dólares a la gente de Colombia Británica.
El desmantelamiento de BC Hydro en tres sectores significa también
un aumento de la burocracia y de los gastos así que una disminución
de la responsabilización hacia la población. También
se trata de dejar a las empresas privadas la utilización del
sistema público para la exportación hacia los EE.UU.
Además, toda nueva producción de electricidad será
para el privado se regulariza según las leyes del mercado,
perjudicando las regiones aisladas de la provincia. Aunque el gobierno
haya declarado que abastecerá la población en electricidad
a bajo costo para un periodo de diez años con el “contrato
de herencia”, ¿qué es lo que pasará después?
De
este modo, el proceso de privatización de la electricidad se
revela como practicamente irreversible bajo el TLC (Tratado de Libre
Comercio). Con respecto al capítulo 11, las compañías
privadas productoras de electricidad serán protegidas en el
caso de un regreso a la propiedad pública, exigiendo al gobierno
compensaciones para las “pérdidas de ganancias”
potenciales.
Así
pues se puede preguntar uno ¿en qué los cambios pueden
ser beneficioso para la población de Colombia-Británica?
A la luz de los eventos en marcha, es posible constatar la amplitud
de esta usurpación y, sobre todo cuando más de 60 000
personas han firmado una carta para soportar una acción ciudadana
en los tribunales para parar la privatización...
Para
tener más información, pueden comunicarse con la BC
Citizens for Public Power, una organización que quiere dar
una voz al pedido de la gente de Colombia-Británica para conservar
un sistema de producción eléctrica pública:
www.citizensforpublicpower.ca
info@citizensforpublicpower.ca